
Dejen de preocuparse por el tamaño del horno
La mayoría de las empresas piensan que “personalizado” significa simplemente construir un horno más grande. Pero si realmente se está trabajando en el desarrollo de nuevos materiales de vidrio, un horno más grande no es la solución.
El verdadero secreto radica en la densidad de calor.
Si se están probando nuevas composiciones de vidrio, un calentamiento uniforme y constante generalmente no es suficiente. Esto puede causar tensiones internas o deformaciones en el material, lo cual arruina las muestras. Es frustrante, y suele ocurrir porque no se puede controlar hacia dónde va el calor.
Lo importante es el flujo de calor
Nosotros consideramos las cosas de manera diferente. Nos concentramos en cuánto calor llega a cada centímetro cuadrado del material. Al ajustar la potencia y la ubicación de los elementos calefactores, podemos crear perfiles térmicos específicos. ¿Quieres que el calor actúe directamente en el centro del material? ¡Hecho! ¿Necesitas un gradiente gradual desde los bordes hacia el centro? También podemos hacer eso.
Esto te da mucha flexibilidad. Puedes probar cómo reacciona un nuevo material ante cambios bruscos de temperatura o procesos de templado lentos, sin tener que desmontar todo el equipo y empezar de nuevo.
Un control efectivo
Los hornos comunes tienen zonas de calentamiento fijas. Son adecuados para trabajos básicos, pero no para investigaciones científicas.
Nuestros sistemas de I+D utilizan controladores de potencia independientes para cada zona. Puedes ajustar los puntos de temperatura con una precisión sorprendente.
Esto hace que sea mucho más fácil determinar qué está ocurriendo realmente. Si una muestra se rompe, no tienes que adivinar. Sabrás exactamente qué zona generó ese choque térmico. Así, no hay lugar para las conjeturas en el laboratorio.
El compromiso (la parte honesta)
Pero hay un problema: una alta densidad de calor es útil para acelerar los procesos de calentamiento y alcanzar la temperatura de transición del vidrio, pero también supone una gran carga sobre los componentes del horno.
No puedes simplemente aumentar la potencia y esperar lo mejor. Aplicar tanta potencia en un espacio pequeño significa que los ventiladores deben trabajar más duro, y los interruptores eléctricos podrían fallar. Debes asegurarte de que la capacidad eléctrica y de ventilación de tu instalación pueda manejar esa cantidad de calor.
Ahí es donde entramos nosotros. Te ayudamos a diseñar esas zonas térmicas para que tengas un instrumento preciso, y no simplemente una caja metálica que se calienta.