
¿Por qué los rayos infrarrojos son mejores que el aire caliente para calentar tejidos compuestos? Si alguna vez ha intentado calentar telas compuestas gruesas usando aire caliente, sabe bien cuán frustrante es ese proceso. Es un trabajo lento y engorroso. El aire caliente simplemente distribuye el calor por toda la superficie. Primero afecta la superficie, y luego hay que esperar a que ese calor llegue gradualmente al interior del material. El problema es que, para cuando el centro del material se calienta, la superficie ya está dañada. Es un método ineficaz. Aquí está la razón por la cual los rayos infrarrojos son diferentes. Con los rayos infrarrojos, no perdemos tiempo calentando el aire. En lugar de eso, enviamos energía electromagnética directamente hacia el tejido. Piénselo así: las ondas penetran en el material y hacen vibrar las moléculas dentro de él. El calentamiento ocurre dentro de las fibras. Es rápido, realmente rápido. Al no haber una capa de aire estancado, tanto el centro como la superficie se calientan al mismo tiempo. Ya no hay necesidad de adivinar si el centro del material realmente se ha calentado. Pero no sirve para todo. El secreto está en la longitud de onda. Si la onda es demasiado corta, solo golpea la superficie y la daña. Si es demasiado larga, la energía simplemente rebota, como si fuera un espejo. Nosotros nos aseguramos de que la frecuencia de las ondas sea la adecuada para que penetren profundamente en las fibras orgánicas o sintéticas, sin causar daños en la superficie. Ahora, la verdad sincera. Los rayos infrarrojos son muy eficaces, pero tienen una desventaja: necesitan una línea de visión clara. No se pueden usar para calentar áreas difíciles de alcanzar, como detrás de pliegues o en formas 3D complejas. Hay que tener cuidado con la ubicación de las lámparas y cómo usar los reflectores para asegurarse de que cada centímetro del tejido se caliente adecuadamente. Para aquellos tejidos compuestos realmente densos, generalmente sugerimos un sistema híbrido o un arreglo de múltiples zonas. De esta manera, se evita que la superficie se sobrecaliente, mientras el centro del material sigue calentándose.