
Calentar las áreas húmedas y con corrientes de aire
¿Alguna vez ha intentado calentar una habitación húmeda o un lugar donde el viento sopla constantemente? Es un verdadero infierno. La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire, pero en espacios húmedos y con corrientes de aire, ese calor simplemente desaparece. En esencia, estás pagando para calentar el exterior.
Por eso dejamos de preocuparnos por el aire y nos concentramos en la persona que está en esa área. Utilizamos radiación infrarroja de onda corta. En lugar de calentar toda la habitación, este tipo de radiación actúa directamente sobre la piel.
Calor que realmente llega hasta uno
Así funciona: tenemos un filamento de tungsteno dentro de una carcasa de cuarzo. Cuando se enciende el aparato, este se calienta lo suficiente como para emitir radiación de onda corta.
Lo mejor de todo es que esta radiación se mueve a la velocidad de la luz. No necesita esperar a que la habitación se caliente. En el momento en que te encuentras debajo de ella, sientes cómo su calor penetra en tu piel. Es como pasar de esperar veinte minutos a que el radiador se caliente, a sentir ese calor instantáneamente. Convierte un vestuario helado en un lugar cómodo en cuestión de segundos.
Diseñado para entornos húmedos
Todos sabemos que el agua y la electricidad no combinan bien. Para evitar que estos aparatos dejen de funcionar en entornos húmedos, hemos sellado la carcasa según los estándares IP65.
En términos sencillos: es a prueba de polvo y puede resistir chorros de agua desde cualquier ángulo. También hemos utilizado aleaciones resistentes a la corrosión para la carcasa. La sal y la humedad pueden dañar el metal, pero estos aparatos están diseñados para resistirlo.
Un consejo importante: preste atención a la potencia del aparato. Un calentador muy potente genera mucho calor, pero si sus cables no son lo suficientemente resistentes, podrían sobrecargarse.
Elegir la ubicación adecuada
Estos aparatos son pequeños, por lo que es fácil instalarlos en la pared o en el techo. Pero hay un detalle importante: la radiación infrarroja de onda corta es direccional. Va hacia donde se dirige.
Si los instalas demasiado alto, el calor pierde fuerza antes de llegar hasta ti. Si los instalas demasiado bajo, podrías sobrecalentar todo lo que esté justo debajo de la lámpara.
Se necesita un poco de ajuste para encontrar el equilibrio perfecto, de modo que la temperatura sea adecuada sin crear zonas demasiado calientes.